mi vecina

Tema en 'Relatos Eróticos' iniciado por s4d1r, 17 de Abril de 2013.

  1. s4d1r

    s4d1r Bananero nuevo

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    Hace cosa de 6 meses me cambié de casa, he de decir que vivo con mis padres (22 años), pero sin cambiar de pueblo. El caso es que en la casa que vivíamos antes, tres años antes de mudarnos se instalaron como vecinos una pareja joven con un niño pequeño, él era muy grande y moreno, La mujer Ana, de unos 35 años, era todo lo contrario no demasiado alta rubia con el cabello media melena rizada y muy blanquita de piel, decir que tenía un cuerpo perfecto sería exagerar pero tenía unas curvas bastante definidas con algún kilo de más, un culito bastante agarrado y unos pechos muy curiosos, sin ser grandes daban la sensación de ser redondos y gordos, no sé si me explico, yo les llamo "tetas sorprendentemente follables" porque sin ser grandes gracias a la forma permiten hacer una rusa sin problemas. Era una chica encantadora, alegre, risueña y muy sociable a diferencia del idiota de su marido. Fue una pena marcharse de aquella casa ya que me alegraba la vista cuando estaba en la piscina.
    El caso es que ella era asidua del negocio familiar, cada mañana venía a nuestro local con varias amigas a desayunar después de dejar al niño en el cole, de hecho fue gracias a eso que le cogí confianza ya que la veía más que cuando éramos vecinos. Debo admitir que fue objeto de varias pajas ya que algunos días venía con escotes de infarto que hacían que mis ojos cobraran vida cuando hablaba con ella. Luego cuando se marchaba la seguía con la mirada para deleitarme con ese culito. A veces, cuando pasaba por al lado de su mesa notaba como ella y sus amigas se reían con risa nerviosa, yo medio mosqueado medio curioso intentaba no pensar en ello.
    Cierto día, Ana acudió a nosotros para prepararle un pequeño cátering (servicio de alimentación institucional o alimentación colectiva que provee una cantidad determinada de comida y bebida en fiestas evenntos y presentaciones de diversa índole) para una reunión con amigas que iba a preparar en su casa, iba a ser una merienda así que nos pidió que le lleváramos la comida al mediodía para tener tiempo de dejarlo todo listo, yo era el encargado de llevar los pedidos a las casas así que cuando estuvo listo lo cargué en la furgoneta de reparto y me puse de camino hacía mi antiguo barrio, hacía bastantes semanas que no iba y me hacía ilusión, al llegar al parqué donde estacionaba siempre y toque el timbre, mientras esperaba la respuesta me quedé observando mi antigua casa con nostalgia, en ese momento se abrió la puerta y salió Ana con el pelo recogido en una coleta rizada una camiseta de manga corta ajustada sin escote pero que le remarcaba esos preciosos pechos y unos shorts blancos muy apretados, si es que hasta para ir por la casa se pone sexi la cabrona!
    - Que la echas de menos eh?- me dijo haciéndome gestos para que pasara dentro
    - Claro son muchos años- dije yo haciéndole caso e intentando disimular mis miradas.
    - Habló el viejo, pero si eres un niño!- dijo riéndose mientras cerraba la puerta
    - Bueno un niño!- exclamé irónicamente- en otras culturas ya tendría varios hijos.
    - Pero en ésta eres un niño, de hijos no sabes ni cómo se hacen!
    - Si yo te contara...- le dije lanzándole una mirada penetrante pero pícara a la vez
    Ella se sonrojó un poco apartó la vista, pensé que quizás me había pasado, teníamos confianza pero a lo mejor no la suficiente para algunos temas.
    - Dónde te dejo las bandejas?- dije rápidamente para quitar tensión del ambiente
    - Allí en las mesas del jardín que es dónde estaremos.
    Salimos al jardín, yo detrás de ella aprovechando el momento para mirarle el culo, estaba todo por el medio, de hecho faltaban montar varias sillas aún, sin duda no iba a estar listo para la tarde.
    - A qué hora es la reunión?- pregunté mirando todo el panorama
    - Que quieres venir? Tú no estás invitado- me dijo sonriendo cosa que me tranquilizó
    - Tampoco querría-dije haciéndole una mueca- lo digo porque parece que haya pasado un tornado por aquí.
    - No me saques el tema que bastante estresada voy ya, mi marido tenía que venir esta mañana para ayudarme pero no ha podido coger el vuelo y hasta mañana no llega, y me faltan montar cuatro sillas que compré ayer, y recoger todos los juguetes de el niño, y..
    - Mantén la calma bebe- le interrumpí- si te ayudo y acabamos a tiempo me invitas a un baño en tu piscina? Mi nueva casa no tiene y la echo de menos.
    Ella se alegró de la noticia, realmente no tenía nada mejor que hacer porque ya había terminado de trabajar y para que vamos a engañarnos, quería volverla a ver en biquini. Nos pusimos manos a la obra y en una hora y media, entre risas y bromas, estaba todo perfecto.
    - Bueno pues ya está, todo listo- dijo ella orgullosa
    - Ves cabezona como no te tenías que preocupar? Súper Pablo está aquí para ayudarte!- dije yo adoptando la postura de superhéroe
    - Te perdono lo fantasma que eres porque me has ayudado. Anda sígueme que te he prometido un bañito y a no ser que lo lleves en los bolsillos te tengo que dejar un bañador, y ni se te ocurra decir que te bañas en calzoncillos que te conozco- dijo ella poniéndome la mano en mi brazo.
    Yo la seguí encantado escaleras arriba hacia su habitación, estuvo rebuscando entre el armario y me sacó tres bañadores cada cual más grande.
    - Si quieres que me ponga eso me tendrás que dejar un cinturón si no quieres que te enseñe las vergüenzas- dije cogiendo el que parecía más pequeño.
    - Si, la verdad es que no creo que te vayan, bueno pruébate ese que tienes en la mano que es el más pequeño, mientras voy a la habitación de mi hijo a ver si veo algo.
    Salió y entrecerró la puerta que sin yo darme cuenta se fue abriendo hasta quedar un brazo abierta, yo me desnudé y me puse el bañador, evidentemente me iba grande y se me caía, até los cordones al máximo y aún así lo notaba flojo, salté tres veces para estar seguro pero el bañador no lo resistió y acabó en mis rodillas, fue bastante cómico, instintivamente miré hacia la puerta y allí estaba ella escondida detrás espiándome furtivamente, nos quedamos mirando durante unos segundos que parecieron horas, yo me puse rojo de golpe, ella se apartó un momento como dudando y entró decidida, lanzó un bañador slip que llevaba en las manos y se abalanzó sobre mí a besarme, lo hacía tan apasionadamente y notaba sus tetas tan absolutamente perfectas contra mi pecho desnudo que enseguida mi polla empezó a crecer descontroladamente, ella no se dio cuenta hasta que sin dejar de besarme fue bajando la mano acariciándome la barriga hasta encontrarse con mi mástil en plena gloria. Se río al notar aquello así de duro y me miró a los ojos.
    - Pues parece que el crio está bastante crecidito ya- dijo empujándome contra su cama.
    Yo caí pero me incorporé sobre mis codos, ella se arrodilló delante y me cogió el pene.
    - Está muy duro, puedes hacer daño a alguien con esto así que no puedo dejarte ir así, tengo que hacer algo para calmarlo.- dijo sin dejar de mirarme y pajeandome justo al lado de su cara.
    Empezó a besarme el pubis sin dejar el movimiento con la mano, besaba, lamía y volvía a besar de un lado a otro, apartó el pene y me beso por debajo acabando en mis huevas.
    - “Con lo ocurrente que eres siempre y ahora estás la mas de calladito eh”- dijo sonriéndome con cara de niña mala y devolviéndome la mueca de antes.
    - Eeeeh si...eee- tartamudee y me empecé a reír, todo había pasado tan rápido que no lo había asimilado hasta que me vi en la situación
    - Vaya parece que he encontrado la forma de que no seas tan graciosillo- y dicho eso se metió mi pene en la boca sin dejar de pajearme.
    - Puedes utilizar esta forma todas las veces que quieras, yo te dejo- logré decir
    Ella me contestó con una risita irónica sin quitarse mi pene de la boca, aquello me puso aún más a mil, le acaricié ese pelo rizado y de oro que tenía y suavemente apoyé mi mano sobre su cabeza para que se la metiera más profundo. Ella lo entendió, se incorporó un poco y empezó a chuparme la verga profundamente, bajando rápido y subiendo lentamente y rotando la cabeza con un sorbido en el pene que me satisfacía, notaba su lengua frotar frenéticamente mi frenillo. Noté a través de su camiseta que ella también estaba más excitada que una mona en calor, llegué a la conclusión de que me gustaba mi trabajo. Ella seguía pegada a mi pene recreándose en cada rincón, sacándosela de vez en cuando para observarla durante unos segundos con cara de niña con un chupa-chup y volviéndola a engullir golosamente. Sus gemiditos cuando la punta se despegaba de su garganta me daban la impresión de que podía estar así toda la vida, y yo si no fuera porque tengo un aguante también, pero si no quería acabar aquello pronto tenía que hacer algo.
    - Creo que ya tengo suficiente de lección anti-graciosillos- le dije un poco apurado
    - Ayyy que el nene ya se va a correr? -dijo ella dejando de chupar pero sin soltarla.
    Me incorporé, la cojí y la coloqué a cuatro patas encima de la cama.
    - El nene te va a hacer ver las estrellas- le dije yo completamente metido en el papel
    Dicho eso me lancé contra su coñito que al estar en esa postura parecía una auténtica hamburguesa, ella hizo dos espasmos y noté como le temblaron las piernas durante un momento por mi empuje, hundí mi cara contra sus nalgas moviendo la lengua como un molino por dentro de su coño y deleitándome especialmente en su clítoris, que no dejaba de moverse y moverse bajo el tacto de mi lengua, ella transformó sus gemidos en gritos intercalándolos con "joder" y "ooooh siguee"!! Después de la buena sesión de mamada que me había dado ella yo estaba dispuesto a estar allí pegado hasta que se corriera. Y eso hizo pasado un rato, entre temblores, gemidos y flujos.
    - Métemela ya! Quiero que me cojas como te culeas a tu novia!- dijo cogiéndome por el cuello y besándome mordiendo mi labio.
    -Novia?- le dije mientras le quitaba la camiseta y le indicaba que se volviera a poner a cuatro patas.
    Aquel culo era incluso mejor de lo que yo creía, hacia escasos segundos que estaba pegado a él y ya volvía a tener ganas de morderlo, y eso hice.
    -Aauuuuu.
    - No he podido evitarlo- le dije yo metiendo mi polla por su hamburguesita húmeda y caliente.
    Es la mejor vagina que he probado nunca, prieto y profundo parecía que me succionaba el pene al entrar. Ella estaba muy mojada, se acababa de correr y ya volvía a gemir como una perra.
    - Ana que te van a oír tus vecinos- le dije riendo
    - Que se jodan a los vecinos!
    Continué bombeando contra su culo, mi pubis chocaba contra sus nalgas una y otra vez, su coleta rizada volaba de aquí para allá, alargué el brazo y la cogí, ella lo recibió con un gemido de sorpresa primero y acabándolo con una risa cómplice, en ese momento me fijé que encima del cabezal de la cama había un espejo colgado desde el cual podía ver toda la escena, mi vecina, objeto de tantas pajas, estaba en ese momento a cuatro patas recibiendo vergazo tras vergazo en su coñito mientras le cogía de la cola, sus tetas mantenían un movimiento circular totalmente hipnótico que variaba cuando yo aceleraba mis embestidas, le solté la cola y cogí su pecho derecho por detrás. Con la otra mano acariciaba esas redondeadas nalgas tan bien puestas mientras temblaban cada vez que mi pubis chocaba contra ellas emitiendo un sonido seco y constante que se podía oír entre gemido y gemido.
    Pasado un rato, le indiqué que se tumbara boca arriba, se colocó al borde de la cama con las piernas abiertas, las cuales apoyé en mis hombros, volví a juguetear con su hamburguesita haciéndola vibrar con mi pene que entraba y salía rápidamente rozando su clítoris, ella estaba empapada y ese juego emitía unos sonidos muy morbosos
    - Como te gusta ponerme a mil eh- dijo ella acariciándome las abdominales con las uñas.
    - Se hace lo que se puede- dije yo dejándome de juegos y metiéndola hasta el fono.
    Ella se convulsionó ante la irrupción y lo acompañó de un gemido ahogado.
    - Penétrame bien duro, quiero que me destroces la vagina, quiero ser tu putita!!- chilló ella completamente fuera de sí.
    No supe que contestar a aquello así que obedecí (bendito problema), le dedique vergazo tras vergazo mientras hacía que sus preciosas tetas se movieran juguetonas y provocadoras delante mío, de vez en cuando le mordía las pantorrillas las cuales tenía a cada lado de mi cara. Pasado un rato le cogí las piernas y se las aparté juntas a un lado, ella seguía boca arriba pero ligeramente ladeada, esa hamburguesa del pecado volvía a aparecer engullendo mi pepinillo vorazmente, en aquella postura sus nalgas parecían aún más redondas, me volvían loco, les di un manotazo y su culito blanquito se tornó rosado. Aquello pareció ser la gota que colmó el vaso puesto que momentos después noté como se volvía a correr entre espasmos y liquido vaginal que ya manchaba la cama. Ella me miraba con cara extasiada.
    - Te has ganado una buena corrida, lléname de leche x donde quieras.
    - Claro, pero antes déjame ver si tus tetas son tan buenas como me parece desde aquí.
    Al decir aquello ella las juntó con los brazos haciendo que parecieran aún más irresistibles, no muy grandes pero preciosas y abombadas.
    - Son todas tuyas- dijo ella arrodillándose delante mío y apoyándose en la cama.
    Yo me acerqué, le cogí por la barbilla y la subí hasta mi cara plantándole un beso tan inesperado como pasional, ella no dejaba de tocarme la verga como si se la fueran a robar.
    - Tranquila Ana que nadie te la va a quitar- le dije al dejar de besarla
    Ella me contestó con una mueca y se abalanzó sobre mi miembro engulléndolo como si no hubiera un mañana. Yo le cogía por la cabeza acompañando cada embestida y haciéndola llegar hasta el fondo, notaba mí palo entrar y salir de su garganta, su preciosa cara se deformaba cuando introducía mi miembro hasta el final. No lo podría soportar mucho más tiempo.
    -Ana que me quedo sin follarme tus tetas.
    -Perdón, perdón es que me pasaría el día comiéndome esta tranca- dijo ella después de quitársela de la boca y acercándosela a sus tetas.
    Yo se la quité de sus manos, ella se volvió a apretar una teta contra la otra, acerqué mi capullo justo al medio de ese canalillo exquisito, el cual como por arte de magia lo absorbió casi por completo, aquellos centímetros entre teta y teta eran un verdadero paraíso, lentamente y saboreando el momento empecé a subir y bajar, le pedí que no tapara mi polla con las manos, quería disfrutar al máximo de aquello tanto tiempo esperado. Sus tetas no podían cubrir todo mi pene pero si lo suficiente para llevarme al éxtasis, mi miembro totalmente lubricado por la mamada de antes recibía la justa resistencia por parte de sus tetas para hacerlas contonearse con cada embestida cada vez más rápidas y fuertes, la punta de mi nardo salía entre su canalillo y se frotaba contra su cuello, ella al notarlo bajó rápidamente la boca intentando succionarla para dentro al principio y lamiendo como si fuera un helado más tarde, parecía que se había quedado con hambre. Noté que me iba a correr, pero aquello era demasiado placentero como para parar, sin dejar de follarme esas tetas noté como mi semen recorría toda mi polla hasta acabar saliendo disparado por la punta sin sacarla de su canalillo, la mayoría de chorros fueron a parar a sus labios y a su nariz, el resto lo esparcí por sus tetas y sus pezones haciéndolos botar con mi polla mientras me pajeaba para acabar de apurar todo el semen. Ella me miró, su cara llena de mi semen de nariz para abajo estaba a escasos centímetros de mi polla la cual colgaba aún morcillona pero cabizbaja.
    - No sabes como voy a presumir de esto en mi reunión- me dijo ella
    - (((¿Estás loca?))) Esto no puede salir de aquí!- dije yo preocupado
    - Tranquilo cariño, no soy la única mujer que conozco que quiere que te la folles
     
    #1
  2. carlo

    carlo Bananero contento

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    Respuesta: mi vecina

    mucho cuento y nada concreto
     
    #2
  3. juanb739

    juanb739 Bananero iniciado

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    23 de Julio de 2009
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    Respuesta: mi vecina

    Buen relato contnua
     
    #3

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