Histerectomía, mitos y realidades

Tema en 'Sexo y Salud' iniciado por darwin, 9 de Septiembre de 2009.

  1. darwin

    darwin Bananero tirapiedra

    En el útero, ese órgano de apenas unos ocho centímetros de tamaño, se esconde el sorprendente acto de la gestación.

    Es allí donde se aloja todo ser humano que ha estado en este mundo, con excepción de los bíblicos Adán y Eva.

    En ocasiones, suele jugarles una mala pasada a las mujeres y termina convirtiéndose en un serio problema de salud.

    La histerectomía es la cirugía para retirar el útero o la matriz, como también se le conoce, del cuerpo.

    Esta es, sin embargo, la última opción médica a la que se recurre para aliviar las dolencias que afectan dicho órgano. Así lo manifiesta el ginecólogo y obstetra Marco Antonio Escobar Gómez.

    "Retirar el útero no es un tema tan sencillo como llegar al médico y decir sáquelo y punto. Esta operación es considerada como una cirugía mayor, que dura en promedio una hora. No es hacer una cirugía por evitar riesgos o por cualquier sangrado", opina el experto.

    La salud del útero
    El bienestar del útero se refleja en las menstruaciones regulares, es decir alrededor de cada 28 días y con una duración no mayor a cinco días.

    "Puede haber una pequeña alteración en la duración, un poco más largas o un poco más cortas", indica el ginecólogo. El mayor signo de alarma en la salud del útero es la cantidad del flujo sanguíneo en la menstruación: que dure cinco días, ocho o diez, o todo el mes, con muchos coágulos.

    El segundo signo de alarma, que es menos frecuente, es el dolor pélvico, que no es originado en el útero, "pero en el examen clínico uno se puede encontrar que éste órgano tiene un tamaño aumentado".

    Y, al entrar a señalar enfermedades propias del útero, Escobar Gómez no duda en señalar que el problema común son los miomas, que en algunas mujeres causa dolencias, pero en otras no.

    Aunque no existen, señala el médico, estadísticas mundiales certeras sobre la prevalencia de estos, sí está claro que son también la principal razón para retirarlo, porque generan hemorragias o crecimiento anormal del útero.

    Otros casos son las pacientes con hemorragias uterinas anormales, persistentes, que llevan a casos de anemia, y las mujeres con pélvico crónico, en especial en las pacientes con endometriosis.

    La última opción
    Contrario a lo que podría pensarse, es numerosa la cantidad de pacientes que llegan al ginecólogo pidiendo que se les retire este órgano y pueden encontrarse con la negativa del médico.

    "Cuando el especialista decide no sacar el útero no es un mero capricho, sino que al llegar a esa decisión es porque es la última o la única opción que puede mejorar la salud de la mujer", indica el ginecólogo.

    En el tema de los sangrados, por ejemplo, Escobar Gómez comenta que hay terapias, como el dispositivo intrauterino Mirena, una t, similar a la de cobre, que se aloja dentro del útero y hace que el endometrio se adelgace y reduce el sangrado.

    Cómo se enfrenta esa cirugía depende de dos condiciones: si la mujer es joven y quiere tener hijos o si, por el contrario ya tiene sus hijos y más de 40 años. En el segundo caso se retira el útero de una vez, porque la posibilidad de que estos repitan es bastante alta.

    Cuando son jóvenes el enfrentamiento es más complejo porque puede poner en riesgo su fertilidad, por eso es muy importante el diagnóstico oportuno para poder retirar y conservar el útero con su capacidad de fertilidad.

    ¿Y después qué?
    La consecuencia básica de retirar el útero es que la mujer deja de menstruar, pero no es una menopausia adelantada, pues una histerectomía, que es el nombre de la cirugía, no incluye el cese de la función de los ovarios, explica Escobar Gómez.

    "Pero no se acaba la vida sexual, la vagina no se altera, ni se altera el deseo".

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